1924: La
participación de señoritas seglares en la misión apostólica propia del
Instituto se iba extendiendo a lo largo y ancho de la geografía congregacional.
Así, en el antiguo monasterio de santa Clara de la ciudad de Córdoba (España)
donde una comunidad de Religiosas de María Inmaculada respondía con generosidad
a la llamada del Señor y a las tareas que la Iglesia se le encomendaba, el 13
de octubre de 1924, tuvo lugar la inauguración de la “Asociación de los Ángeles Tutelares” con 18 señoritas. Tuvieron por
la mañana comunión general en una Misa celebrada por el Director de la
Asociación, P. José María Carretero SJ; después subieron a desayunar en Santa
Clara, donde se preparó un bonito comedor. Por la tarde el P. Carretero les
hizo una plática. A partir de este día tienen todos los segundos jueves de mes
un día de retiro: por la mañana Misa de comunión general a las 8 ½ y
meditación; por la tarde plática y preparación para la muerte.jueves, 13 de octubre de 2016
Un día como hoy... 13 de octubre
1924: La
participación de señoritas seglares en la misión apostólica propia del
Instituto se iba extendiendo a lo largo y ancho de la geografía congregacional.
Así, en el antiguo monasterio de santa Clara de la ciudad de Córdoba (España)
donde una comunidad de Religiosas de María Inmaculada respondía con generosidad
a la llamada del Señor y a las tareas que la Iglesia se le encomendaba, el 13
de octubre de 1924, tuvo lugar la inauguración de la “Asociación de los Ángeles Tutelares” con 18 señoritas. Tuvieron por
la mañana comunión general en una Misa celebrada por el Director de la
Asociación, P. José María Carretero SJ; después subieron a desayunar en Santa
Clara, donde se preparó un bonito comedor. Por la tarde el P. Carretero les
hizo una plática. A partir de este día tienen todos los segundos jueves de mes
un día de retiro: por la mañana Misa de comunión general a las 8 ½ y
meditación; por la tarde plática y preparación para la muerte.martes, 12 de julio de 2016
Un día como hoy... 12 de julio
Santa Vicenta María no había cumplido aún
los 32 años de edad cuando un vómito de sangre puso el inequivocable sello de la
tuberculosis en su vida… la naciente Congregación fundada por ella marchaba
aún en primera y aquella era, humanamente hablando, la peor noticia porque el mal no tenía cura. Ante
esta «sentencia de muerte» se alarmaron sobremanera todos, menos la enferma.
Cuando en el mes de junio hizo su experiencia anual de Ejercicios espirituales,
escribió en sus notas personales: «Aunque con necesidad de reflexión,
estoy resuelta Dios mío a tener vida corta, a lo demás con más facilidad me
conformo. Yo no quiero en absoluto más que en todo se cumpla vuestra voluntad
santísima».
Los médicos se apresuraron a enviarla a Panticosa en el
Pirinero aragonés y allá se fue desde Zaragoza, en agosto de 1879, por Jaca,
Huesca y Tardienta. Llegado el verano de 1880, los médicos pretendieron que se
repitiera el viaje, pero la Madre opuso toda su resistencia y ellos dejaron que
ella les ganara el pulso, a una condición: tomar durante unos días las aguas
sulfurosas de la Fuente del Toro en el Balneario de El Molar, al norte de la
provincia de Madrid.
El primer día de su estancia en El Molar se
levantaron a las seis y se fueron a la iglesia
donde encontraron una Misa ya empezada y comulgaron «agarrándose – dice la
Madre – a la costumbre que hay de comulgar el día que se sale y que se llega a
algún punto».
Lo de las
inhalaciones le sentó regular a Santa Vicenta María porque tenía muy poca fe en
eso, porque le costaba cada una 2 rs., porque la boquilla de cristal le costaba
10 rs. y ya había comprado una en Panticosa, que al parecer se había quedado en
Zaragoza. Por si acaso, avisa a Madrid que si la ven por allí se la manden con
la diligencia, que el mayoral que sale a las tres y media de la tarde es de
mucha confianza.
El 12 de julio de 1910 se firmó el decreto de aprobación para la fundación de una casa en Oviedo...
El 12 de julio de 1912, una Real Orden declaraba el carácter de Beneficencia de la Congregación...
El 12 de junio de 1958, el Arzobispo de Milán, Monseñor Montini, futuro san Pablo VI, el mismo que años más tarde proclamaría la santidad de la Madre Fundadora, recibía en Milán a la Superiora Provincial con su Asistente y la Superiora de la casa de Roma, llamadas por él mismo para que vieran una casa en la que se pretendía una nueva fundación del Instituto.
| Iglesia de El Molar |
El lunes 12 de julio, a las tres y media de
la tarde, salió de Madrid la Madre Fundadora con dos que ya habían ido allí el
año anterior: H. Carmen López y H. Presentación Beamonte. Después de cinco
horas de viaje, las recibió el sacristán y las acompañó a la casa de D. Eduardo
de la Morena, en la calle Real, donde tenían a su disposición una sala grande
con alcobas.
| Parque del Balneario de la Fuente del Toro |
Desde la iglesia fueron a la fuente donde
las visitó el médico y diagnosticó la misma afección a los bronquios en las
tres y les recetó, además del agua, inhalaciones mañana y tarde.
| Casa antigua en la calle Real (actual Correo) |
Después de diez días de tratamiento regresó Santa
Vicenta María a Madrid.
Si el grano de trigo cae en la tierra y muere da mucho fruto...
El 12 de julio de 1910 se firmó el decreto de aprobación para la fundación de una casa en Oviedo...
El 12 de julio de 1912, una Real Orden declaraba el carácter de Beneficencia de la Congregación...
El 12 de junio de 1958, el Arzobispo de Milán, Monseñor Montini, futuro san Pablo VI, el mismo que años más tarde proclamaría la santidad de la Madre Fundadora, recibía en Milán a la Superiora Provincial con su Asistente y la Superiora de la casa de Roma, llamadas por él mismo para que vieran una casa en la que se pretendía una nueva fundación del Instituto.
Mientras tanto, en Burgos, la Madre
General, María de la Redención Navas, que abrió puertas y ventanas a los
cambios que traían la Iglesia y la sociedad del siglo XX, se reunía el 12 de
julio de 1958 con todas las Superioras de la Provincia de María para un
encuentro de formación con conferencias del P. Jesús Solano S.J.
viernes, 17 de junio de 2016
Un día como hoy... 17 de junio
Llevaban apenas dos meses las Religiosas de María Inmaculada
instaladas en el número 1.126 de la Calle Pedro Moreno, en la ciudad de
Guadalajara (México). En la casa había diecisiete jóvenes internas y las
religiosas tenían organizada ya la “Asociación de Santa Zita” para sirvientas.
El 17 de junio de 1922, un cuadro de santa Vicenta María y una imagen de la Inmaculada
presidían la sala, engalanada con una alfombra prestada, y un tapete “muy mono”,
para cubrir la mesa en la que tomó asiento el siervo de Dios, D. Francisco
Orozco y Jiménez, Arzobispo de Guadalajara. Le acompañaban otros cuatro
sacerdotes, la superiora de la comunidad, M. Gloria de María Gumà y Soler, y la
Presidenta General de las Damas de la ciudad de Guadalajara. Unas cuarenta
señoras y señoritas simpatizantes de la casa, colaboradoras y bienhechoras de
la obra apostólica completaban la “Junta de Señoras” que allí se celebraba para
nombrar cargos. Resultó elegida Presidenta, Elena Camarena, con gran alegría de
la comunidad; y Tesorera “una señorita muy piadosa, educada en el Sagrado
Corazón”.
Además del nombramiento de los cargos, la Junta acordó
cambiar el nombre de “Asociación de Santa Zita” por el de “Liga Protectora del
Colegio de Hijas de María Inmaculada para el servicio doméstico”. El Sr. Arzobispo animó a las señoras a seguir
en lo que habían comenzado porque en Guadalajara empezaba a hacer mucho bien la
Obra de la Congregación.
M. Gloria de María aprovechó el entusiasmo del Prelado para decirle que la casa que ocupaban resultaba muy pequeña, y Monseñor Orozco ofreció el antiguo convento de los Dolores que él mismo había empezado a habilitar para seminario pero los sucesos ocurridos en el país le habían impedido completar el proyecto.
sábado, 11 de junio de 2016
Un día como hoy... 11 de junio
Se cumplen ya 140 años desde el día aquel en el que santa Vicenta María y
otras dos compañeras recibieron de manos del beato Ciriaco María Sancha el
hábito religioso y con esa ceremonia nacía una nueva congregación en la
Iglesia: la nuestra.
No fueron fáciles los comienzos, ni lo fue el desarrollo... No llamó el
Señor, ni a ellas ni a las que vendríamos detrás, a una empresa fácil. Santa Vicenta María no
duda en decir a las Hermanas que ¿a qué
otra cosa hemos venido aquí sino a sufrir? y en eso debemos tener nuestro gusto.
Cuando M. María Teresa recibió la noticia de la aprobación pontificia del
Instituto, nueve años después de la muerte de la Madre Fundadora, escribió una
carta, tal vez más con el corazón que con la pluma y nos dice, entre otras
cosas:
«… de nuestro Instituto y trabajo
espera [el Papa] prosperidad para la Religión y el Estado. ¡Quién hubiera
podido creer, si el Vicario de Jesucristo no lo dijera, que a tanto puede
llegar la influencia de nuestro Instituto! No defraudemos nosotras estas
esperanzas, antes, ponderando cuánto enaltecen a nuestro Instituto, aumentemos
nuestro amor y aprecio hacia él, considerémonos dichosas de pertenecer al
mismo, y empleemos cuanto somos, poseemos y podemos para llevarlo adelante en
el servicio de Dios nuestro Señor y de su Santísima Madre, María Inmaculada. No
olvidemos que mucho se pedirá a quien mucho se le dio y que para llegar a poner
en práctica cuanto la misma Iglesia santa espera de nuestro trabajo, alta tiene
que ser nuestra perfección, pues para ello se necesitan corazones generosos
siempre dispuestos al sacrificio y a trabajar allí donde sea preciso el
trabajo. […] ¡Ojalá sepamos ser siempre dignas hijas de nuestra Fundadora y
dignas de su Instituto!».
Un día como hoy iniciaron su vida religiosa en el Instituto 36
Hermanas y perseveraron hasta su muerte 17; comenzaron la etapa del noviciado
42 y perseveraron 22; hicieron sus primeros votos 21 y perseveraron 16;
emitimos la profesión perpetua 189 y hasta el día de hoy perseveramos 161. Hoy
damos GRACIAS al Señor por querer confirmar nuestra entrega en la Congregación y
le pedimos la gracia de trabajar para conservarla
en su mayor observancia como en vida de nuestra Madre Fundadora .viernes, 3 de junio de 2016
Sagrado Corazón
Si duda una de las devociones que con más fuerza marcó la espiritualidad de la Madre Fundadora y la tradición del Instituto fue la del Sagrado Corazón de Jesús.
En 1888 detalla la Madre que: "Tenemos costumbre de hacer la novena del Sagrado Corazón por la mañana muy tempranito, que es la única hora en que las muchachas que están sirviendo pueden venir, y quisiéramos que no faltara una plática; ... Debe empezar el día del Corpus (31 de Mayo) y acabar el 8 de Junio, fiesta del S. Corazón. El orden que se sigue es este: exponer el Smo. a las 5 y 1/2, enseguida la misa rezada, un cántico ligero, y sigue la plática, que vendrá a ser a poco más de las seis, luego se hace la novena y la reserva."
En las posteras recomendaciones de santa Vicenta María a sus hijas está la del encargo de que "Propaguen cuanto puedan la devoción al Sagrado Corazón de Jesús".
Las primeras 'Velas nocturnas' que la Congregación ofreció a Jesús Sacramentado tuvieron un prevalente carácter reparador y se hacían en las tres noches de carnaval.
En 1941, M. María de San Luis de Caso, obtuvo de la Santa Sede la autorización para velar a Jesús Sacramentado durante toda la noche en todas las casas del Instituto en las vigilias del Sagrado Corazón y de Cristo Rey; una práctica que conservamos con celo y gratitud hasta el día de hoy.
En 1888 detalla la Madre que: "Tenemos costumbre de hacer la novena del Sagrado Corazón por la mañana muy tempranito, que es la única hora en que las muchachas que están sirviendo pueden venir, y quisiéramos que no faltara una plática; ... Debe empezar el día del Corpus (31 de Mayo) y acabar el 8 de Junio, fiesta del S. Corazón. El orden que se sigue es este: exponer el Smo. a las 5 y 1/2, enseguida la misa rezada, un cántico ligero, y sigue la plática, que vendrá a ser a poco más de las seis, luego se hace la novena y la reserva."
En las posteras recomendaciones de santa Vicenta María a sus hijas está la del encargo de que "Propaguen cuanto puedan la devoción al Sagrado Corazón de Jesús".
Las primeras 'Velas nocturnas' que la Congregación ofreció a Jesús Sacramentado tuvieron un prevalente carácter reparador y se hacían en las tres noches de carnaval.
En 1941, M. María de San Luis de Caso, obtuvo de la Santa Sede la autorización para velar a Jesús Sacramentado durante toda la noche en todas las casas del Instituto en las vigilias del Sagrado Corazón y de Cristo Rey; una práctica que conservamos con celo y gratitud hasta el día de hoy.
| Sagrario ante el que emitió su profesión perpetua la M. Fundadora |
domingo, 8 de mayo de 2016
Un día como hoy... 8 de mayo
| Caja en la que se salvaron los restos de a Madre Fundadora |
1939: Es muy difícil imaginar las emociones que se vivieron en la Casa
Madre de la Congregación el día 8 de mayo de 1939… Aquel día señalaba el final
de una incertidumbre que le pesaba a la Vicaria General, M. María de San Luis de
Caso, tal vez más que a nadie …
El 28 de mayo de 1931, los restos mortales de la Madre Fundadora habían
sido trasladados desde la Casa Madre, donde descansaban desde 1893, hasta el
domicilio de la Condesa de Vigo, doña Josefa Tenreiro, en la cercana calle de
Génova.
El horizonte político y social que podía vislumbrarse en España inspiró el
ánimo de M. María de la Concepción Marqués la conveniencia de poner a salvo
aquella reliquia. En agosto de 1936, tras un registro en la casa de la Condesa
y el posterior traslado de algunos objetos de valor a los sótanos del Museo del
Prado, hicieron perder la pista a la caja que custodiaba los restos de santa
Vicenta María.
M. María de la Concepción falleció en San Sebastián en el 19 de enero de
1939, sin ver terminado el conflicto bélico y, por consiguiente, sin poder
reunir a las Hermanas que se habían dispersado a causa de la guerra, y sin
saber qué había sido de la reliquia.
En el Museo del Prado, junto a las pertenencias de la Condesa de Vigo
apareció una caja que D. José Artero Pérez, M. María de San Luis de Caso, M. María
Enriqueta Contretras y M. María de la Natividad Ballesteros, pudieron
identificar y recuperar el día 8 de mayo de 1939.
Por la tarde, en la Casa Madre hubo Credo, Salve y plática de D. José
Artero y hubo mucha gratitu y mucha alegría…
jueves, 21 de abril de 2016
Un día como hoy... 21 de abril
![]() |
| Madrid. Puerta de Sol. Mediados del s. XIX |
La intuición apostólica de Manuel María Vicuña, que germinó en una «sala
de convalencientes» en el interior del Hospital de San Juan de Dios en Madrid,
bajo la dirección de la Hermana mayor de la Congregación de la Doctrina
Cristiana, doña Ignacia Rico de Grande y de doña María Eulalia Vicuña, comenzó
a dar claras señales de buena y prolongada cosecha, cuando el 21 de abril de
1845, doña Ignacia Rico de Grande y la señorita Micaela Desmasièrs inauguraron,
en la Calle de Dos Amigos, el «Colegio de
María Santísima de los Desamparados» con el fin de «recoger e instruir a las mujeres arrepentidas que lo solicitaren al
salir del Hospital de S. Juan de Dios».
![]() |
| Santa María Micaela del Santísimo Sacramento |
La dirección del Colegio la
encomendaron a una Junta de Señoras, formada por las Marquesas de Malpica y de
Alcañices, la Condesa de Zaldívar y Dª Mª Teresa Gaviña.
![]() |
| Santa Vicenta María López y Vicuña |
El tiempo, los
acontecimientos que se sucedieron posteriormente y el gran celo apostólico de
santa María Micaela y de los hermanos Vicuña regalarán a la sociedad y a la
Iglesia dos instituciones que garantizarán su misión con la fundación de dos
congregaciones religiosas: Las Esclavas del Santísimo Sacramento y las
Religiosas de María Inmaculada
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