lunes, 23 de febrero de 2015

23 de febrero

Hoy... 23 de febrero se nos acumulan las efemérides...


El día 23 de febrero de 1878"los Reyes de España, D. Alfonso XII y doña María de las Mercedes, recibieron en Palacio a santa Vicenta María acompañada de H. María Eulalia y luego enviaron al Establecimiento 3.000 reales ".
Cómo se negoció la audiencia real y la impresión que le hicieron los Reyes lo cuenta la misma santa Vicenta María en carta a su padre: "A resueltas de haber hecho presente a la Marquesa de Santa Cruz el deseo de ver a la Reina, el viernes por la noche me encuentro con un oficio señalándome la hora de las 2 para el sábado; fui allá acompañada de Paz; nos recibieron los dos; el Rey estuvo sumamente expresivo y afable y se penetró inmediatamente del objeto de nuestra institución, hablando de sus ventajas como si se hubiera ocupado de ella como yo; la Reina muy agradable pero sin desplegar sus labios, solamente, al besarle la mano, me la estrechó (dejándomela por cierto bien perfumada); a las tres, poco más o menos, nos recibieron y antes de las seis estaba aquí un dependiente del palacio con un oficio y tres mil reales; lo que más me chocó de todo fue la prontitud; al día siguiente por la mañana a hora temprana pasaron rodeando la manzana de la casa; podría ser casual, pero por esta calle no suelen nunca venir".[1]



[1] CarSVM, nn. 467.4, II, p. 18.


El día 23 de febrero de 1880 la Congregación obtuvo el reconocimiento civil[1]

El Asilo de Sirvientas había recibido su primera aprobación civil por real orden del 6 de mayo de 1856. Después que los Vicuña se separaron de la Junta de señoras de la casa de S. Francisco, el Establecimiento dirigido por doña María Eulalia figuró como la “Segunda Casa” según el proyecto de la Fundación para la protección de sirvientas.
A partir de 1863 la política española camina hacia la “Gloriosa”[2], las tertulias centran sus conversaciones en la revolución y no faltan revueltas callejeras en la capital de españa. La reacción del pueblo contra la Iglesia, iba a estallar con la revolución en un fuerte ataque anticlerical. Mientras tanto, tampoco faltan quienes, con menos ruido, intensifiquen sus trabajos concentrando todas sus fuerzas en obras de caridad y beneficen­cia.
El abogado Manuel María Vicuña se desentiende completamente del primer Asilo de Sirvientas, y se empeña en conseguir el reconocimiento oficial de la “Casa de Asilo y protección de sirvientas” instalada en la calle de Cañizares. La aprobación civil del Asilo, obtenida en septiembre de 1867, tiene como primera finalidad la posibilidad y la esperanza de alcanzar alguna ayuda económica.
Años más tarde, el crecimiento del Instituto, el apremio por acoger el mayor número de muchachas y la absoluta escasez de medios económicos, hace urgente la necesidad de obtener el reconocimiento oficial del mismo. Algunas ayudas había alcanzado Vicenta María en forma de limosna, incluso de organismos oficiales, pero hace falta algo más que los gestos esporádicos de caridad, que acaban siendo, por lo regular, una especie de “pan para hoy y hambre para mañana”.
Vicenta María se sabe y se siente llamada a asegurar, en la medida de sus posibilidades, el porvenir de la obra apostólica que le ha sido confiada, y ese porvenir no es otro que la seguridad de poder mantener gratuitamente a las jóvenes acogidas en sus colegios.
Con ese fin aprovecha cualquier oportunidad que se le presente de allegar medios para mantener un mayor número de jóvenes en sus casas. A principios de 1880 surgió, como de la nada, la idea de poder tener una rifa benéfica en combinación con el sorteo de la lotería nacional[3], pero tal proyecto no podía llevarse a cabo sin contar con el reconocimiento civil del Instituto.
La Madre Fundadora elevó una instancia al Ministerio de Gobernación solicitando la aprobación del Reglamento del asilo caritativo de sirvientas y la declaración del Instituto como de utilidad pública para todos los efectos legales, y le fue concedida por Real orden de 23 de febrero de 1880[4].



[1] Cf. M. D. Díaz Pérez, Historía de la Congregación de Religiosas de María Inmaculada, t. I, Madrid 2000, p. 411.
[2] Revolución española del año 1868.
[3] Cf. Origen de la lotería, ASVM II, B 13/8; Xeroc. 7, 234-236.
[4] Cf. Testimonio de la aprobación del Reglamento y declaración de los Asilos de sirvientas de utilidad pública, ASVM IV, 1 3/7.



M. María Paula del Puig
El día 23 de febrero de 1889 fallecía en Vic  la Reverendísima Madre Paula Delpuig de San Luis. Segunda Superiora General del Instituto de las HH. Carmelitas de la Caridad.
M. María Paula del Puig conoció a santa Vicenta cuando, siendo aún una niña, frecuentaba el Asilo de Sirvientas y Colegio del Carmen en la Plaza de San Francisco. En uno de los viajes de la Madre General a Madrid, las Carmelitas vistieron a Vicenta María con el hábito de la Congregación para dar la bienvenida a M. Paula. Años más tarde, cuando el P. Hidalgo sj organice loscoros de la Triple Alianza reparadora, unirá en el primero de ellos a la M. María Paula del Puig, a la salesa M. María Javiera Guillemí y a santa Vicenta María.


Beata Rafaela Ybarra
El día 23 de febrero de 1900 falleció en Bilbao la beata Rafaela Ybarra de Vilallonga, fundadora de la Congregación de los Santos Ángeles Custodios y principal promotora de la fundación del Colegio de María Inmaculada para la acogida, protección y formación de jóvenes sirvientas. La beata Rafaela Ybarra mantuvo lazos estrechísimos de amistad con santa Vicenta María, con Madre María Teresa Orti y con sus religiosas.

1 comentario:

  1. GRACIAS María Digna !!! Los tres acontecimientos de este día me llevan a pensar que la vivencia del Carisma lleva a Vicenta Maria a un dinamismo creativo en favor de la misión y las buenas relaciones que empiezan para construir el Reino de Dios son en la vida un apoyo para vivir en fidelidad a Jesucristo

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