martes, 15 de abril de 2014

M. María Teresa Orti recomienda...


«Nada quisiera recomendar con más eficacia que la estricta observancia de nuestras Constituciones y Reglas y que nos distingamos en el ejercicio de las más sólidas virtudes, especialmente de la humildad y obediencia y en aquel espíritu de mansedumbre, de delicadeza santa y de prudencia que tanto resplandeció en nuestra Rma. M. Fundadora de santa memoria […] por comprender que el crecimiento de las obras de Dios no depende de la prudencia, ni de los medios humanos.»  (María Teresa Orti rmi)

sábado, 22 de marzo de 2014

¡BIENVENIDA!

El 22 de marzo el calendario romano señala la memoria de los santos Deogracias y Bienvenido...
El día 22 de marzo nació ella... en Cascante... el año de gracia de 1847.
La bautizaron al día siguiente, y a los nombres de "Vicenta María" que querían imponerle añadieron el de san Deogracias... y les sobraban motivos a todos en aquel hogar para agradecer al cielo este nuevo nacimiento que en sí mismo traía ya el germen de lo que aquella niña estaría llamada a realizar más tarde.
Corrían lágrimas en aquella casa por la muerte de la primogénita unos días antes... pero la expresión de los rostros dejó paso a la gratitud y la alegría cuando nació Vicenta María... fueron las de sus padres, tíos y abuela las primeras lágrimas que enjugó aquella niña... Fue una bendición desbordante para todos.
Pasados los años, cuando las lágrimas enjugadas son ya muchas, y cuando esa misión de consolar, devolviendo dignidad a las jóvenes, sea compartida por otras mujeres llamadas a entregar su vida en servicio a las jóvenes sirvientas, entonces fue cuando apostillaron a su nombre también el de san Bienvenido...
Vicenta María fue "bienvenida" a un hogar de Cascante hace hoy 167 años... El sentimiento de gratitud por su nacimiento, que sus padres quisieron expresar incluso en el nombre de la niña, sigue latiendo con fuerza en nuestros corazones...

domingo, 5 de enero de 2014

Carta a los Reyes Magos



Queridos Reyes Magos:


Este año me gustaría que me trajerais:




 El coraje de M. María de la Concepción Marqués
La pasión de Manuel María y María Eulalia Vicuña
El liderazgo de santa Vicenta María
El compromiso de H. Eucaristía Rodríguez
El corazón de M. María de los Desamparados Molina
La entrega de H. Miguelina Ferrer
La solidaridad de H. Maria Stella de Jesús Iglesias
La constancia de H. María de San Gabriel Rodrigo
La universalidad de M. María de San Luis de Caso
La profundidad de Irma Maria Pehna da Cruz
La piedad de M. Maria Teresa Orti

Y de tantas otras hermanas y bienhechores que son referencia en mi estilo de vida y misión

¡Espero que se cumpla mi deseo!

Gracias por todo y feliz noche

sábado, 7 de diciembre de 2013

Inmaculada 2013




Rogar a la Santísima Virgen acoja nuestra Congregación bajo su manto… (Santa Vicenta María)

Detalla de la Capilla de Santa Vicenta María
En esta solemnidad de la Inmaculada 2013, no es difícil contemplar a santa Vicenta María a los pies de la Virgen… su mano izquierda sobre el corazón, como para significar que desde allí brota su petición… la otra mano abierta ante la Virgen para ofrecerle de nuevo lo que más ama: su Congregación y el servicio apostólico que le ha sido encomendado…
La celebración de la Inmaculada en las casas del Instituto es, en cierto modo, la prolongación de una Misa celebrada en la madrileña parroquia de San Andrés, donde doña María Eulalia Vicuña confió a la Virgen Inmaculada una pequeña semilla…
Con el pasar de los años se contarían por cientos las religiosas y por miles las jóvenes que, en las casas del Instituto celebraran el crecimiento de una plantita que nació de aquella semilla…
A sus oraciones y a sus celebraciones íntimas o masivas, queremos unirnos hoy, para festejar y agradecer… para gozar porque hoy, la Madre Fundadora, renueva su petición a la Inmaculada para que siga protegiendo bajo su manto a la Congregación entera… y le ofrece complacida los 100 años de presencia en Chile y México… los 75 en Porto Alegre… los 50 en Cádiz… y los 25 en Comodoro Rivadavia… y le hace, sin duda, un guiño particular por Filipinas…





jueves, 10 de octubre de 2013

Santiago en fiesta!!!



Ahora sí que tocan ya a fiesta en nuestra casa de Santiago... para la apertura del segundo centenario de presencia en Chile... 
Nos han invitado a la fiesta


y no está bien que faltemos. Algunas se pondrán hoy en viaje porque las distancias son grandes... otras lo harán mañana para estar puntuales a la recepción y presentación de delegaciones... otras ya hemos llegado y seguimos con el corazón, la oración y el pensamiento cada uno de los actos... sintiendo que no han sido en vano 100 años de trabajo, de ilusiones, de generosa entrega echando semillas al surco "al servicio de las jóvenes para que vivan bien y se salven".
 
Llegan noticias de las viajeras:

Desde Resistencia empezaron a viajar anoche a las 22 hs.: HH. Hema y Roxana, y H. Patricia de Horqueta con algunas chicas de allí. En total 46, también van otros adultos: Molavim en formación, profesora, colaboradores. Llegan, D.m., esta noche a Mendoza y mañana siguen viaje junto a otro bus de las de allí.

lunes, 29 de julio de 2013

Cien años en Santiago de Chile




Eran las once de la mañana del día 29 de julio de 1913, cuando las primeras religiosas de María Inmaculada llegaron en tren a la estación Mapocho, en Santiango de Chile: 
Estación Mapocho. Santiago de Chile
Después de dar gracias a Dios desde el fondo de nuestros corazones por el feliz término del viaje en que tanto nos había dejado sentir su presencia y protección, al tiempo que le pedíamos no se desviase nunca de nuestro lado, y anhelando tan sólo cumplir su voluntad, volvimos a procurar divisar a quien nos esperara; y, en efecto, vimos tres señoras, de simpático aspecto y distinguida presencia, que se nos dirigían, suponiendo éramos las religiosas que ellas esperaban. Enseguida nos comprendimos y, después de la más afectuosa acogida nos condujeron a sus carruajes, dos preciosas berlinas de cinco luces, tiradas por magníficos troncos. 
Vestíbulo de la Estación Mapocho
Todo tenía el noble sello, el señorial estilo de nuestros antepasados. Aunque no era necesario pasar por el centro de la población para llevarnos al barrio en que habíamos de alojarnos, sin duda porque viésemos algo de ella, tenían dada a los cocheros orden de rodear un poco, con lo que pudimos hacernos cargo, aunque muy por encima, del aspecto de la misma, muy diferente del de Buenos Aires. Allí nada nos habla de nuestra España, ni en nada se parece, aquí hasta podíamos hacernos la ilusión de entrar en una de sus más hermosas capitales de provincia, en las que se hallan, sí, los adelantos de la época actual, pero aún con el aroma de las pasadas, cual si al aceptar agradecidos los nuevos frutos concedidos por Dios y alcanzados por el hombre del árbol de la ciencia, no quisiesen perder el poético encanto de las anteriores, uniendo así ambas en fraternal lazo, porque unos frutos como los otros se habían cosechado bajo la mirada del Todopoderoso y conservado cabe el mando de su Madre y la nuestra, la Soberana de los cielos, la Sma. Virgen María. No sé; que no es esta definición para mi pobre pluma, más sí puedo decir que estas fueron las primeras impresiones que nos impuso la vista de esta, para nosotras, tan apartadísima región del mundo.

Avenida Independencia desde el río
Así describe M. María de los Desamparados su llegada a Santiago de Chile en una jornada en la que se diría que las horas fueron mucho más largas de las reales. Demasiados acontecimientos, vividos en atropello, para situarlos en diez horas, desde que el tren entró en la Estación de Mapocho, hasta que, a «eso de las nueve de la noche se entregaron al descanso, hallando en apacible, sueño el fin de las múltiples impresiones del primer día de estancia en Santiago». La misma M. María de los Desamparados dice que «en las pocas horas de este primer día son tantas las impresiones y los acontecimientos que se sucedieron, que nos obligaron a dividir su relato en tres capítulos».
Nosotras elevamos al cielo un oración de alabanza y acción de gracias por el derroche de generosidad que que a lo largo de estos cien años han hecho siembra en la casa de Santiago de Chile.



Al otro lado del río tuvieron las Hermanas su primera casita