viernes, 13 de enero de 2017

Un día como hoy... 13 de enero

1857, Don José María López y Jiménez, padre de santa Vicenta María, fue nombrado Juez de paz del Distrito Municipal de Cascante.

1899, El Cardenal Vanutelli, firmó la aprobación y confirmación de nuestra Congregación de Religiosas de María Inmaculada tal y como había decretado cuatro días antes de Su Santidad, el Papa León XIII:

Nuestro Santísimo Padre León, por la divina Providencia Papa XIII en el mes de Abril del año 1888, se dingó honrar con un testimonio amplísimo de alabanza el Instituto llamdo de Hermanas de María Inmaculada para el Servicio Doméstico, que fue fundado en Madrid (España), cerca de veintitrés años antes. El fin o blanco que se proponen las dichas Hermanas consiste en procurar ellas, en primer lugar, su propia santificación, según conviene, y en procurar con todas sus fuerzas formar, proteger y librar de los lazos de la corrupción a las jóvenes o mujeres que se ven obligadas, por falta de recursos, a servir en casas particulares.
Todas usan el mismo hábito y se sustentan del mismo alimento bajo el regimen de la Superiora General; y cumplido su noviciado hacen los tres votos simples de pobreza, obediencia y castidad, primero por cierto tiempo, después perpetuos. Con cuánta razón y buenos auspicios se haya dado el mencionado testimonio de alabanza, lo ha comprobado con toda evidencia el feliz éxito. Desde entonces ha crecido, y no poco, el número de Hermanas; y lo que es más consolador aún, ha crecido también admirablemente la abundancia de los frutos que con trabajos de las mismas se han alcanzado para mayor gloria de Dios y salvación de las almas.
De aquí el que, no sólo los cinco venerables Obispos que se glorían de tener Casas del Instituto en sus diócesis, sino también otros muchos, entre los cuales el Emmo. y Rmo. Cardenal de la Santa Iglesia Romana, doctor D. Ciriaco Sancha y Hervás, Arzobispo de Valencia; Antonio Mª Cascajares y Azara, Arzobispo de Valladolid, y Salvador Casañas y Pagés, Obispo de Urgel, en letras anteriores no dudaron recomendar sobremanera a las dichas Hermanas, asegurando con toda certeza que manifiestamente eran dignas de mayores favores de la Sede Apostólica, y que había fundada esperanza de que estos favores servirían, no sólo para el tan deseado aumento del Instituto, sino también para la prosperidad de la Religión y del Estado.
Y como poco ha, la Superiora General ha suplicado humildemente al mismo Santísimo Padre se digne aprobar benignamente el Instituto y las Constituciones del mismo, de las cuales remitió un ejemplar, Su Santidad, miradas bien todas las cosas, y atendiendo principalmente a las letras comendaticias de los dichos Prelados, en la audiencia tenida ante el infrascrito Cardenal Prefecto de la sagrada Congregación de Obispos y Regulares, el día nueve de este mes aprobó y confirmó el referido Instituto como Congregación de votos simples, bajo el gobierno de la Superiora General, salva la jurisdicción del Ordinario, según la forma de los sagrados cánones y Constituciones apostólicas, según el tenor del presente decreto se aprueba y confirma, dilatando para tiempo más oportuno la aprobación de las Constituciones, acerca de las cuales mandó comunicar algunas advertencias.

Dado en Roma en la secretaría de la mencionada Congregación de Obispos y Regulares, el día 13 de Enero de 1899.- S. Cardenal Vannutelli, Prefecto.- A. Trombella, Secretario.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

FELIZ DÍA DE LA INMACULADA

M. María Cruz Gil regaló a la Congregación, en cada uno de los años de su gobierno como superiora general, una carta con motivo de la solemnidad de la Inmaculada. Sus sucesoras, con gozo por parte de todas las que componemos el Instituto, han mantenido fielmente la iniciativa. En los años anteriores, la Madre General acostumbraba dirigirse a todas con motivo de la Navidad.
Sin embargo fue M. María Teresa Orti, la primera que sintió «como necesidad de comunicarme con todas y cada una de V.V. C.C. para que en tan solemne fiesta el lazo que nos une dentro de nuestro amadísimo Instituto se estreche más y más pudiendo regocijarnos como si en él un solo corazón palpitase de amor y entusiasmo por la Stma. Virgen, nuestra Patrona y Madre amantísima, Madre que, en su inmenso amor por el Instituto ha querido darnos su nombre glorioso de un modo providencial que no deja duda de que Ella así lo ha querido».
La Madre escribía el 3 de diciembre de 1904, «al acercarse la fiesta de nuestra Purísima Madre en el año jubilar del Dogma de su Concepción Inmaculada». Con el paso del tiempo las instituciones crecen, se expanden y como insensiblemente se empieza a entibiar el calor del fervor primero… algo de eso pudo percibir M. María Teresa Orti cuando escribió a la Congregación la primera carta de la Inmaculada, haciendo a las Hermanas una doble llamada: a la vida y virtud de la observancia religiosa y al trabajo y celo apostólico. La Madre con meridiana claridad llama la atención sobre un aspecto primordial: «Esforcémonos pues, en trabajar con todas nuestras fuerzas y con una exactitud y fidelidad que den el valor que deseamos a todas nuestras acciones. El trabajo, su nombre lo indica, es trabajo y cuesta a la naturaleza doblegarse a él, pero sepámoslo bien claro, nuestro Instituto es de trabajo y abnegación y si queremos cumplir con nuestro deber, henos de abrazarnos estrechamente con el trabajo».
Y les infunde mucho ánimo convencida de que «si queremos podemos llevar el Instituto muy adelante con la gracia de Dios, que ésta no nos falta. Esforcémonos, pues, y cada cual en su puesto cumpla exactamente su cometido, que esta unión y orden son las ruedas, o mejor dicho, las alas que la han de hacer subir muy alto en la presencia de Dios para honra y gloria suya y de la Virgen Inmaculada».
Cuando han pasado más de ciento diez años, cuando casi todo ha cambiado tanto, se me antoja tremendamente válida y actual la invitación de M. María Teresa: «Seamos santas, Hermanas más, sean nuestras miras elevadas, pisemos continuamente nuestras miserias que ellas no han de faltarnos mientras estemos en el mundo. Fijémonos en las virtudes de nuestras Hermanas para amarlas y respetarlas, apartemos los ojos de sus defectos disimulándolos siempre y seamos verdaderas religiosas, verdaderas Esposas de Jesús e Hijas de su Inmaculada Madre».
Salvando todas las distancias, y casi con temor siento hoy los mismos deseos que rebosaron en el corazón de M. María Teresa Orti, y esto pido para mí y para cada una de las que formamos esta familia a la que el Señor nos trajo…
Muy feliz solemnidad de la Inmaculada 2016.
María Digna Díaz
RMI

Roma, 7 de diciembre de 2016



Nota.- El texto íntegro de la carta de M. María Teresa lo tenemos impreso en 100 Años de animación congregaciónal, tomo I, páginas 49-52.

viernes, 2 de diciembre de 2016

La devoción de las Religiosas de María Inmaculada a Cristo Rey

Vela de adoración ante el Santísimo la vigilia de Cristo Rey

Imagen conservada en Cascante
No es vanal que nos preguntemos, ¿por qué en la Congregación hacemos Vela nocturna a Cristo Rey?
Es obvio que esta costumbre no la establecieron ni Santa Vicenta María, ni M. María Teresa Orti, su sucesora en el gobierno del Instituto, al menos por una cuestión cronológica: ninguna de las dos alcanzó a conocer la fiesta de Cristo Rey, promulgada por el papa Pío XI, el 11 de diciembre de 1925, con la encíclica Quas primas. El Santo Padre quiso instituir la fiesta al conmemorar el XVI centenario del I Concilio Ecuménico de Nicea, que incluyó en el “Credo Apostólico” las palabras: …y su reino no tendrá fin. En su inicio la celebración se fijó en el domingo anterior a la solemnidad de todos los santos. En 1970, para destacar más el carácter cósmico y escatológico del reinado de Cristo, la fiesta se convirtió en la de Cristo "Rey del Universo" y se cambió su celebración al último domingo de año litúrgico, apuntando ya el tiempo de adviento en la perspectiva de la venida gloriosa del Señor.
Las primeras vigilias de oración que se hicieron en la Congregación tuvieron un carácter fundamentalmente reparador y se hacían en los días de carnaval, organizando turnos de religiosas, jóvenes internas y colegialas, durante toda la noche o durante todo el día, según las posibilidades y circunstancias[1].
La práctica de las vigilias de oración, para las Religiosas de María Inmaculada, en la noche que precede a las solemnidades del Sagrado Corazón de Jesús y de Cristo Rey, tuvo su origen en 1933 coincidiendo con el segundo Centenario de la Gran Promesa, en un momento en el que la fe y las prácticas religiosas se veían seriamente amenzadas[2].
En los años siguientes, hasta 1940, las dos solemnidades fueron precedidas de Hora Santa o Vela toda la noche, allí donde y cómo las circunstancias lo permitieron[3].
A partir de 1941, la costumbre quedó establecida de forma oficial y universal para toda la Congregación por un Rescripto de la Sagrada Congregación de Religiosos del 12 de agosto de ese mismo año, que autorizaba por vez primera y para un período de cinco años la Exposición del Santísimo durante toda la noche en las vigilias del Sagrado Corazón y de Cristo Rey[4].
La Devoción al Sagrado Corazón de Jesús ha formado parte irrenunciable de la identidad de generaciones de Religiosas de María Inmaculada, desde Santa Vicenta María: Actos de Consagración, Hora de Guardia, Triple Alianza, Apostolado de la Oración, triduos, novenas, primeros Viernes, entronización de imágenes, procesiones, estampas, cuadros, detentes, medallas… han alimentado, expresado y propagado esa devoción a lo ancho y largo de la Congregación.




[1] Valga como ejemplo que en Almería, en 1909, Los tres días de carnaval velaron por la noche al Santísimo [sin Exposición] por turno la Comunidad y las chicas. (I LDRMI-Almería 18r); en cambio en 1910, tuvieron Manifiesto todo el día, y el último día la Comunidad veló por la noche, en turnos de una hora y dos religiosas (Cf. I LDRMI-Almería 45v)
[2] El día 22 de junio de 1933, la Comunidad de Oviedo tiene su Primera Vela nocturna al Sagrado Corazón de Jesús, coincidiendo con el segundo Centenario de la Gran Promesa. (Cf. I LD-Oviedo 224-225). La cronista de Burgos anota: «Por mandado de N.R.M. Provincial se ha expuesto hoy el Santísimo (con permiso del Prelado) a las 8 de la noche para tenerlo toda ella como preparación a la hermosa fiesta de mañana y pedir grancias al S.C. de Jesús. Se han formado turnos de vela. A primera hora las chicas y las Madres y Hermanas delicadas. Después otras de 9 ½ a 11 ½, de 11 ½ a 1 ½ y así hasta la hora de la Misa de Comunidad que se ha celebrado con Manifiesto por decir el Sr. Capellán que se podía en este caso». (LD-Burgos 1932-1941, p. 21)
[3] En Octubre de 1940, en Burgos,  hubo Hora Santa la Víspera de Cristo Rey. (Cf. LD-Burgos 1932-1941, p. 176). En Barcelona el 28 de octubre de 1939, a las 10 de la noche quedó Expuesto el Santísimo y lo velaron durante toda la noche las Comunidad y las chicas distribuídas en dos turnos. (Cf. LD-Barcelona 1939-1943, p. 37).
[4] Rescripto n. 6082/41, Fdo. Card. Salotti, Protector. 12.09.1945: La Sagrada Congregación de Ritos prorroga por otros cinco años. Rescripto n. 65/945, Fdo. Card. Henricus Dante. 1951 4.08.1951: La Sagrada Congregación de Ritos prorroga por otros cinco años. Rescripto n. 150/951. 1956 18.02.1956: La Sagrada Congregación de Ritos prorroga por otros cinco años. Rescripto n. 20/956, 1961 25.03.1961: La Sagrada Congregación de Ritos prorroga por diez años. Rescripto n. 72/961, Fdo. Card. Henricus Dauxxi

jueves, 13 de octubre de 2016

Un día como hoy... 13 de octubre

1924: La participación de señoritas seglares en la misión apostólica propia del Instituto se iba extendiendo a lo largo y ancho de la geografía congregacional. Así, en el antiguo monasterio de santa Clara de la ciudad de Córdoba (España) donde una comunidad de Religiosas de María Inmaculada respondía con generosidad a la llamada del Señor y a las tareas que la Iglesia se le encomendaba, el 13 de octubre de 1924, tuvo lugar la inauguración de la “Asociación de los Ángeles Tutelares” con 18 señoritas. Tuvieron por la mañana comunión general en una Misa celebrada por el Director de la Asociación, P. José María Carretero SJ; después subieron a desayunar en Santa Clara, donde se preparó un bonito comedor. Por la tarde el P. Carretero les hizo una plática. A partir de este día tienen todos los segundos jueves de mes un día de retiro: por la mañana Misa de comunión general a las 8 ½ y meditación; por la tarde plática y preparación para la muerte.

martes, 12 de julio de 2016

Un día como hoy... 12 de julio

 Santa Vicenta María no había cumplido aún los 32 años de edad cuando un vómito de sangre puso el inequivocable sello de la tuberculosis en su vida… la naciente Congregación fundada por ella marchaba aún en primera y aquella era, humanamente hablando,  la peor noticia porque el mal no tenía cura. Ante esta «sentencia de muerte» se alarmaron sobremanera todos, menos la enferma. Cuando en el mes de junio hizo su experiencia anual de Ejercicios espirituales, escribió en sus notas personales: «Aunque con necesidad de reflexión, estoy resuelta Dios mío a tener vida corta, a lo demás con más facilidad me conformo. Yo no quiero en absoluto más que en todo se cumpla vuestra voluntad santísima».
Los médicos se apresuraron a enviarla a Panticosa en el Pirinero aragonés y allá se fue desde Zaragoza, en agosto de 1879, por Jaca, Huesca y Tardienta. Llegado el verano de 1880, los médicos pretendieron que se repitiera el viaje, pero la Madre opuso toda su resistencia y ellos dejaron que ella les ganara el pulso, a una condición: tomar durante unos días las aguas sulfurosas de la Fuente del Toro en el Balneario de El Molar, al norte de la provincia de Madrid.
Iglesia de El Molar
El lunes 12 de julio, a las tres y media de la tarde, salió de Madrid la Madre Fundadora con dos que ya habían ido allí el año anterior: H. Carmen López y H. Presentación Beamonte. Después de cinco horas de viaje, las recibió el sacristán y las acompañó a la casa de D. Eduardo de la Morena, en la calle Real, donde tenían a su disposición una sala grande con alcobas.
El primer día de su estancia en El Molar se levantaron a las seis y se fueron a la iglesia  donde encontraron una Misa ya empezada y comulgaron «agarrándose – dice la Madre – a la costumbre que hay de comulgar el día que se sale y que se llega a algún punto».
Parque del Balneario de la Fuente del Toro
Desde la iglesia fueron a la fuente donde las visitó el médico y diagnosticó la misma afección a los bronquios en las tres y les recetó, además del agua, inhalaciones mañana y tarde. Lo de las inhalaciones le sentó regular a Santa Vicenta María porque tenía muy poca fe en eso, porque le costaba cada una 2 rs., porque la boquilla de cristal le costaba 10 rs. y ya había comprado una en Panticosa, que al parecer se había quedado en Zaragoza. Por si acaso, avisa a Madrid que si la ven por allí se la manden con la diligencia, que el mayoral que sale a las tres y media de la tarde es de mucha confianza.
Casa antigua en la calle Real (actual Correo)
Después de diez días de tratamiento regresó Santa Vicenta María a Madrid.
Si el grano de trigo cae en la tierra y muere da mucho fruto...
El 12 de julio de 1910 se firmó el decreto de aprobación para la fundación de una casa en Oviedo... 
El 12 de julio de 1912, una Real Orden declaraba el carácter de Beneficencia de la Congregación... 
El 12 de junio de 1958, el Arzobispo de Milán, Monseñor Montini, futuro beato Pablo VI, recibía en Milán a la Superiora Provincial con su Asistente y la Superiora de la casa de Roma, llamadas por él mismo para que vieran una casa en la que se pretendía una nueva fundación del Instituto.


viernes, 17 de junio de 2016

Un día como hoy... 17 de junio

Llevaban apenas dos meses las Religiosas de María Inmaculada instaladas en el número 1.126 de la Calle Pedro Moreno, en la ciudad de Guadalajara (México). En la casa había diecisiete jóvenes internas y las religiosas tenían organizada ya la “Asociación de Santa Zita” para sirvientas. El 17 de junio de 1922, un cuadro de santa Vicenta María y una imagen de la Inmaculada presidían la sala, engalanada con una alfombra prestada, y un tapete “muy mono”, para cubrir la mesa en la que tomó asiento el siervo de Dios, D. Francisco Orozco y Jiménez, Arzobispo de Guadalajara. Le acompañaban otros cuatro sacerdotes, la superiora de la comunidad, M. Gloria de María Gumà y Soler, y la Presidenta General de las Damas de la ciudad de Guadalajara. Unas cuarenta señoras y señoritas simpatizantes de la casa, colaboradoras y bienhechoras de la obra apostólica completaban la “Junta de Señoras” que allí se celebraba para nombrar cargos. Resultó elegida Presidenta, Elena Camarena, con gran alegría de la comunidad; y Tesorera “una señorita muy piadosa, educada en el Sagrado Corazón”.
Además del nombramiento de los cargos, la Junta acordó cambiar el nombre de “Asociación de Santa Zita” por el de “Liga Protectora del Colegio de Hijas de María Inmaculada para el servicio doméstico”.  El Sr. Arzobispo animó a las señoras a seguir en lo que habían comenzado porque en Guadalajara empezaba a hacer mucho bien la Obra de la Congregación.
M. Gloria de María aprovechó el entusiasmo del Prelado para decirle que la casa que ocupaban resultaba muy pequeña, y Monseñor Orozco ofreció el antiguo convento de los Dolores que él mismo había empezado a habilitar para seminario pero los sucesos ocurridos en el país le habían impedido completar el proyecto. 

sábado, 11 de junio de 2016

Un día como hoy... 11 de junio


Se cumplen ya 140 años desde el día aquel en el que santa Vicenta María y otras dos compañeras recibieron de manos del beato Ciriaco María Sancha el hábito religioso y con esa ceremonia nacía una nueva congregación en la Iglesia: la nuestra.
No fueron fáciles los comienzos, ni lo fue el desarrollo... No llamó el Señor, ni a ellas ni a las que vendríamos detrás,  a una empresa fácil. Santa Vicenta María no duda en decir a las Hermanas que ¿a qué otra cosa hemos venido aquí sino a sufrir? y en eso debemos tener nuestro gusto.
Cuando M. María Teresa recibió la noticia de la aprobación pontificia del Instituto, nueve años después de la muerte de la Madre Fundadora, escribió una carta, tal vez más con el corazón que con la pluma y nos dice, entre otras cosas:
«… de nuestro Instituto y trabajo espera [el Papa] prosperidad para la Religión y el Estado. ¡Quién hubiera podido creer, si el Vicario de Jesucristo no lo dijera, que a tanto puede llegar la influencia de nuestro Instituto! No defraudemos nosotras estas esperanzas, antes, ponderando cuánto enaltecen a nuestro Instituto, aumentemos nuestro amor y aprecio hacia él, considerémonos dichosas de pertenecer al mismo, y empleemos cuanto somos, poseemos y podemos para llevarlo adelante en el servicio de Dios nuestro Señor y de su Santísima Madre, María Inmaculada. No olvidemos que mucho se pedirá a quien mucho se le dio y que para llegar a poner en práctica cuanto la misma Iglesia santa espera de nuestro trabajo, alta tiene que ser nuestra perfección, pues para ello se necesitan corazones generosos siempre dispuestos al sacrificio y a trabajar allí donde sea preciso el trabajo. […] ¡Ojalá sepamos ser siempre dignas hijas de nuestra Fundadora y dignas de su Instituto!».

Un día como hoy iniciaron su vida religiosa en el Instituto 36 Hermanas y perseveraron hasta su muerte 17; comenzaron la etapa del noviciado 42 y perseveraron 22; hicieron sus primeros votos 21 y perseveraron 16; emitimos la profesión perpetua 189 y hasta el día de hoy perseveramos 161. Hoy damos GRACIAS al Señor por querer confirmar nuestra entrega en la Congregación y le pedimos la gracia de trabajar para conservarla en su mayor observancia como en vida de nuestra Madre Fundadora .